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  • Chamo San: La piel, la tinta y el aire

    Sin trampa ni cartón. Dibujo y línea. Tinta sobre papel. Negro sobre blanco. Cuerpos reales que inundaban el espacio de la galería barcelonesa impolutamente blanca. Ese es el trabajo de Chamo San (Barcelona, 1987). Formado en Bellas Artes por la Universitat de Barcelona y la ENSBA (École Nationale Supérieure des Beaux-Arts, París), acaba de presentar MUREX en la galería Miscelánea del barrio del Raval (Barcelona). Se trata de una serie de dibujos de cuerpos femeninos vestidos, semidesnudos y desnudos en los que el artista profundiza en busca de una perfección que irónicamente se aleje del hiperrealismo. El hiperrealismo no le interesa ya que pretende demostrar que lo que está haciendo es dibujo, aproximándose al concepto de ilustración pero poniendo de manifiesto las características que definen una formación en Bellas Artes y conocimiento de la Historia del Arte. Así, la obra titulada Indian Runners, que toma como base la fragmentación del sujeto, nos acerca al cubismo; o en Peto, la protagonista mira al espectador en una pose de tres cuartos propia de uno de los principales géneros pictóricos: el retrato. Sus ilustraciones parten de fotografías –una sola ilustración puede nacer a partir de varias diferentes- que Chamo San trabaja a modo de bocetos inacabados, pero que presentan de manera precisa las imperfecciones y la belleza que la naturaleza puede generar en un cuerpo simultáneamente. Unas veces tobillos; otras, parte de una melena o el límite de una media que viste una pierna, desaparecen físicamente para completarse en la mente del espectador siguiendo los preceptos de la ley de cierre de la Gestalt.

    Su obra nos habla de devoción por el boceto que encuentra su claro referente en el trabajo de Schiele pero prescindiendo del color. Esta tendencia monocromática deriva precisamente de su interés por el esbozo, por la negación de la mímesis de la realidad propia del hiperrealismo. “Son las ventajas de partir de la hoja en blanco” comenta el artista, que luego trabajará con tinta de bolígrafo dilatando en el tiempo la creación de obras como Zip. La correcta y esmerada utilización de esta técnica que impide la corrección genera un trabajo que se debe de ir abarcando por partes, detalladamente, sobre todo en obras como la citada antes, casi de tamaño natural.

    No es demasiado grueso por ahora el opus de este artista que admite estar todavía en un proceso de indagación y reencuentro con su propio trabajo. Sin embargo, aún sin contar con un volumen demasiado alto de producción, su obra ya ha aparecido en diversas publicaciones nacionales (Lamono) y extranjeras (Yume Mae, Melbourne). Y en Lovely Ladies, edición limitada de un pequeño libro publicado por Le Style Moderne (Nueva York, 2011), encontramos Rayas y Voyeur. Chamo reconoce que las nuevas formas de dar a conocer el trabajo de los artistas mediante internet y las redes sociales facilita el reconocimiento y ayuda a incrementar la demanda de producción de obra.

    Penique Productions

    Aunque actualmente la obra de Chamo San indaga en el campo del dibujo, sus inquietudes lo llevaron a trabajar con la fotografía en la que predomina el paisaje (género del que prescinde en su obra gráfica). También ha colaborado investigando con Atelie Retaguardia, asociación barcelonesa ahora inactiva, que experimentaba con la heliografía contemporánea. Pero además, Chamo San forma parte junto con Sergi Abusá, Pablo Baqué y Pol Clusella del colectivo Penique Productions.

    Penique, cuyos miembros se conocieron en la facultad, fue fundado en el 2007 y lleva a cabo instalaciones efímeras realizadas con plástico y aire. Se trata de enorme lienzos plásticos de color que invaden espacios arquitectónicos interiores como si de globos se tratasen. El aire de los ventiladores hace que el plástico se adhiera a las paredes, cubriéndolo todo e incluso luchando por salir por vanos o ventanas abiertas. Son obras efímeras donde el color y el material son los protagonistas al promover una experiencia perceptual en la que el espectador se verá condicionado por el color elegido; por la luz tamizada o teñida o por la carencia de la misma; y por el propio espacio. Las intervenciones de Penique Productions no pretenden modificar el espacio. La variable que se puede dar radica en que, si hay ciertos elementos independientes o que sobresalen de los paramentos murales, modifiquen su apariencia en nuestra percepción si el plástico sólo consigue “forrarlos” parcialmente. En este caso serán los comportamientos del material y del aire los factores que intervengan directamente en la creación.

    Llegaron a denominarlos como los “anti-Christo” dado que sus intervenciones no cubren sino invaden espacios interiores. Junto con Christo, sea quizás Hans Hemmert las referencias más aproximadas. Sin embargo, aún reconociendo la imposibilidad de ignorar precedentes, Penique tiene claro que el suyo es un medio de expresión propio que no bebe directamente de ningún otro. Sus lugares de trabajo vienen mayoritariamente “impuestos” por aquellos que demandan su obra y muchas veces funcionan como contenedores de actividades culturales o eventos a modo de colaboración. Ya han materializado sus intervenciones en México, Brasil, Londres, Génova, Barcelona o Madrid –dónde han intervenido en el sótano de la Tabacalera-. De ellas restan hermosas fotografías que nos hacen tomar conciencia de las dimensiones – véase el claustro del Museo de la Ciudad Guerrero de Querétaro (México)- y de la viveza de la obra que literalmente “respira” con cada pequeña corriente de aire.