P L É T O R A #3

Entrevista. Miguel Von Hafe Pérez."He trabajado con muchísima libertad, quizás fue esto lo que me convenció para quedarme aquí"

Miguel Von Hafe Pérez (Oporto, 1967) ha sido el primer director del CGAC, el Centro de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela, elegido mediante un concurso internacional. En diciembre terminan sus cinco años de periodo directivo. Con motivo de ese cambio de ciclo le proponemos una conversación retrospectiva que repase su trayectoria.

Antes de comenzar la entrevista Miguel se levanta y busca entre sus rebosantes estanterías. Nos regala sendos catálogos de arte contemporáneo portugués que no nos esperábamos. Al hilo del significado y la importancia de seguir editando libros de arte recordamos que Miguel fue socio fundador, ahora un poco desvinculado, de un proyecto editorial en Oporto llamado Inc. livros e edições de autor. Le preguntamos sobre el tema: “Los agentes de la vida cultural nos quejábamos de que en Oporto no había una buena librería de arte y decidimos crear esto con un espíritu de apostar por lo que nos gusta, así es como hay que hacer muchas cosas en la vida. Al final lo importante es compartir conocimiento”.

Le advertimos que ponemos la grabadora en marcha y que todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra. Se ríe y nos cuenta alguna anécdota con los medios locales “una vez me preguntaron cual era mi refrán favorito portugués…(risas), —¡mejor solo que mal acompañado!”. El sentido del humor es algo que nunca le falla a Von Hafe y eso se agradece cuando te enfrentas a más de hora y media de entrevista. Decidimos comenzar con las preguntas cronológicamente.

María Marco: Has co-comisariado la Bienal de Pontevedra en dos ocasiones (en 1998 con Alberto González Alegre y en 2004 con David G. Torres) un proyecto que echamos de menos y que fue referencia del arte contemporáneo en España. ¿Qué ha pasado con este proyecto?, ¿por qué desapareció?

Catálogo de "En el principio era el viaje". 28 Bienal de Pontevedra. 2004

Miguel Von Hafe: ¡Eso tienes que preguntárselo a los políticos!. La Bienal de Pontevedra es muy peculiar, independientemente de sus oscilaciones cualitativas es la más antigua del contexto español. Yo me acerqué porque Alberto González me invitó a venir ya que participaban algunos artistas portugueses que yo conocía. En el 98 Alberto me propone comisariar con él la Bienal, iban a inaugurar un edificio nuevo, el Pazo de Pontevedra… en esta ocasión trabajamos sobre el contexto peninsular. Retrospectivamente creo que resultó una exposición muy buena, con Juan Muñoz, Pedro Cabrita Reis, Jorge Barbi…generaciones muy distintas. También trabajé como asistente de María del Corral, con países invitados como Brasil o Países Nórdicos. A mi me pareció un contexto muy interesante. Carlos Val Pérez era el mentor espiritual de las bienales que se ha apartado del proyecto y eso quizás fue un error, cuando las cosas quedan en manos políticas son más frágiles. Ahora no sé qué está pasando. Lo interesante era crear ese diálogo entre artistas locales e internacionales. Lo que yo recuerdo con mucho cariño de las bienales son ese tipo de relaciones entre artistas que a través de una exposición crean lazos vitales.

M.M.: Comenzaste tu carrera profesional a finales de los ochenta en la Fundación Serralves, un espacio que este año cumple el 25 aniversario de la creación de su Fundación y el 15 aniversario de la apertura del museo. En este tiempo se ha consolidado como institución de referencia en el noroeste peninsular,¿cuales crees que han sido las claves de su éxito?

M.V.H.: La clave principal es muy sencilla. Es una institución basada en lo público y lo privado, aportan lo mismo, pero han mantenido siempre una constante, lo privado tiene siempre un miembro más en el Consejo de Administración.
Todos sabemos que las fluctuaciones de público son peligrosas para una institución. La clave es la continuidad. Se ha creado esa fundación con voluntad política pero los políticos entendieron que era algo que sobrepasaba sus competencias y debían crear este museo de cero. Portugal ha vivido durante cuarenta años a la sombra de la Fundação Calouste Gulbenkian que por cuestiones lógicas, como la dictadura, no le interesaba promover el arte contemporáneo. Todos los artistas, cineastas, etc han sido becarios de la Fundación Gulbenkian hasta los ochenta. En los noventa se crean nuevas estructuras nuevas que funcionan hoy: en el 94, la Capitalidad Europea de la Cultura, Museo do Chiado, en el 92-93 se crea Culturgest que pertenece a la Caja General de Depósitos y también Serralves. Empezamos de un modo muy ingenuo, ¡la novedad era ser comisario!, estábamos aprendiendo cómo funcionaba este mundo.

M.M.:¿Este sería el modelo ideal al que aspirarían todas las instituciones?

M.V.H.: Bueno hay muchos matices. La cuestión no es tan sencilla. El CGAC funciona con subvenciones 100% de la Xunta y ha tenido su continuidad más o menos asegurada. Tenemos, por otro lado, un modelo de fundación, al que el CGAC aspiraba en su momento para gestionarse con autonomía, pero vemos que este modelo es el que más sufre. El MARCO tiene este modelo fundacional y es la entidad que está sufriendo más. Si los socios no aportan, mejor que sean las arcas publicas las que garanticen la continuidad. Este modelo conlleva situaciones de incertidumbre. El Reina Sofía se ha constituido como entidad autónoma, pero eso no significa que el estado no se comprometa a dar esa aportación, esa fundación garantiza la aportación pública y la capacidad de autogestión. En estos momentos creo, que, de alguna forma, no deja de ser interesante, independientemente del color político, que haya instituciones 100% públicas, es un modelo propio de la democracia (este tema supondría otro debate que se puede extender a la gestión de la sanidad o de la educación).

Imagen de una inauguración en el CGAC. Manuel G. Vicente.

M.M.: Tenemos que hablar del CGAC, nuestra institución insignia que cierra una etapa con la finalización de tu periodo directivo. ¿Con qué retos crees que se va a encontrar la nueva dirección tras tu marcha?

M.V.H.: Básicamente saber trabajar bajo condiciones que no son fáciles. Tiene mucho que ver con la personalidad, no es una cuestión económica. Puedes tener mucho presupuesto, pero con grandes presiones como tuvo en su momento el IVAM. Entonces hay que matizar, precisamente aquí de los políticos no he tenido ningún tipo de presión, he trabajado siempre con muchísima libertad, quizás sea esto lo que me convenció para quedarme a trabajar aquí.

M.M.:¿Pensaste en abandonar?

M.V.H.: No, no en abandonar, pero si replantearme si era posible continuar con el proyecto. El mayor reto es saber que tienes que lidiar con otros factores, no solo con limitaciones materiales. Por ejemplo aquí mucha gente piensa ¿por qué el CGAC no tienen un papel más proactivo para incorporar saberes o agentes del contexto creativo? Pero incluso en el equipo CGAC estamos trabajando bajo mínimos, hay puestos que no están cubiertos, por ejemplo prensa, que la está llevando gente de otras áreas, hay un equipo maravilloso que trabaja bajo condiciones difíciles, por eso si quieres incorporar el contexto no puede ser bajo la base del voluntarismo o la amistad, no podemos tomar su trabajo a cambio de nada, porque es una pescadilla que se muerde la cola y parece que en cultura nada tiene precio, porque a un fontanero hay que pagarle desplazamiento, horas de trabajo etc, y en cultura es tan subjetivo que al final nada se paga; yo prefiero no hacer ciertas cosas antes de entrar en ese mecanismo. Muchas veces me lo han pedido, pero para la institución es siempre negativo y la gente te lo va a recriminar, y con razón. El gran dilema en cuanto a la dirección está en que si tu sabes que te recortan casi un 50% puedes irte o continuar de alguna forma. Si lo haces bien —yo creo que lo he hecho mas o menos bien— si lo haces bien, tiene una repercusión política curiosa, al final los políticos piensan “recortamos 50% y la cosa todavía funciona…entonces, ¿por qué aumentar los presupuestos?” Es muy perverso.

M.M.:Cuando llegaste aquí en 2009 ¿qué CGAC buscabas?

M.V.H.: Cuando me presenté al concurso preví una tesitura conceptual que debería ser del CGAC o quizás no. Expliqué lo que para mi debería ser el programa de un museo periférico, en la periferia de la periferia, la península ibérica es una periferia en si misma, pero el CGAC es una institución con personalidad propia conocida, que la gente conoce y respeta al nivel del Reina o el MACBA. Quería preservar esa repercusión nacional. Además quería que, a partir del contexto local, crear canales de comunicación mucho más vitales que meros canales de entropía. No voy a poner nombres, pero creo que hay muchas exposiciones incluso con artistas locales que no han aportado, incluso para estos artistas, rigurosamente nada. Ese es el error que se puede cometer cuando trabajas en contextos bastante periféricos, hablar solo para tus vecinos y un museo de arte contemporáneo no debería nunca ser programado para sus vecinos, debe estar anclado en su lugar pero con capacidad de traspasar los contextos regional-nacional.

M.M.:¿Ese debe ser el criterio para programar a un artista?,¿que su obra traspase lo local?

M.V.H: ¡Claro!. El arte no tiene nada que ver con la nacionalidad. Es ridículo decir “es un artista gallego”. Aquí pasa mucho y eso no define nada. Estás disminuyendo la capacidad de un artista de querer trabajar en un circuito. Esta etiqueta es una imposición burocrática y debemos sobrepasar esos límites. En estos cinco años hay cambios interesantes en el contexto gallego, pero yo percibo que muchos de los artistas interesantes gallegos son tíos que no están en Galicia, están a “ser artista”, que es lo importante.

M.M.: Hablemos del gran público. El arte contemporáneo tiende a estar denostado por los medios generalistas quienes suelen enfatizan el escándalo en lugar de profundizar en las exposiciones o en los artistas ¿crees que podremos superar esa barrera de desafección como ocurre, por ejemplo, en los países anglosajones?

M.V.H: Ese fenómeno de desafección… hay que matizar mucho…en España hay un caso de éxito absoluto: el triángulo museológico del Prado, el Reina y el Thyssen que congrega más de cinco millones de espectadores al año. El problema es cuando miras las cifras como algo cuantitativo y no cualitativo. Y las instituciones se dejan manejar por las cifras y las cifras son altamente manejables. Si el criterio es más o menos la mitad de su población, la importancia simbólica del CGAC no corresponde a una ciudad del 100.000 habitantes ya que superamos los 50.000 visitantes con creces. El Wiels de Bruselas, por ejemplo, que ha tenido exposiciones de prestigio como la de Félix González-Torres, en una ciudad de un millón de habitantes no llega a 40.000 visitantes. ¿Y eso qué quiere decir?. Absolutamente nada. Acabo de tener una reunión con las turoperadoras turísticas de Santiago para insertar el CGAC en sus recorridos, lo que nos podría suponer un aumento de un treinta o un cuarenta por ciento de la tasa de visitantes, pero bien pensado yo prefiero tener una influencia en un joven estudiante que pueda ver a Bas Jan Ader o descubrir a Chris Marker, algo que le repercuta directamente en su educación, que tener a cien personas que se pasean por las salas sin experimentar ninguna emoción.

James Welling, "April" (fragmento)
Impresión en gelatina de plata. 1980

M.M.:¿Qué hace a una exposición ser una buena exposición?, ¿y a un artista ser un buen artista?

M.V.H: A mi me interesan casos de artistas de referencia, pero no necesariamente mainstream, Hay una institución en España que apuesta siempre por grandes nombres, ahora tiene a Maurizio Cattelan y sabemos que tendrá un gran éxito de público, pero yo prefiero mil veces hacer Gilberto Zorio o Bas Ader o Anna María Maiolino y tener la oportunidad de traer cosas novedosas para un público específico, y para España en general. Por ejemplo, James Welling, un artista indispensable para comprender la fotografía en los últimos treinta años, la expo del CGAC fue la primera en España, o como la de Graham Gussin, contemporáneo de Damien Hirst o Douglas Gordon que es un tio que como es más “difícil” no ha tenido esa proyección, él no es un artista de mercado, de grandes exposiciones. Cuando no puedes competir económicamente tienes que hacer un trabajo más laborioso y hacer descubrimientos. Tenemos siempre unas treinta propuestas encima de la mesa y lo que valoramos son factores del tipo: si ha expuesto ya en España, en qué condiciones, si es algo pensado específicamente para el centro… En definitiva así es como me gusta trabajar, con lo que no está en la espuma, en la efervescencia.

M.M.: Se acaba de inaugurar "Hospitalidade. Obras da Colección CGAC" la última exposición del centro comisariada por ti, tanto los artistas como el propio título, ¿suponen una declaración de intenciones?

M.V.H.: ¡Si, claro! En cierta medida, no es la primera vez que le pongo ese título a una exposición. La primera vez que lo hice fue a una exposición en un hospital, es un concepto que a mi, filosóficamente, me interesa mucho, Derrida hasta Ranciere lo discuten de una forma central en la filosofía contemporánea y está de actualidad con respecto a temas como la inmigración etc. Me parecía interesante como visión sobre la colección y hacer esa conexión entre la función de un museo, —Derrida habla mucho que la hospitalidad no es solo acoger a una persona sino integrar su lenguaje—, y a mi me pareció una metáfora bonita. La función de un museo es acoger los lenguajes ajenos, de los artistas; además de la emoción de ser espacio público, a mi me gusta mucho reiterar que esto es un espacio público más de la ciudad de Santiago, y a mi me gustaría que la gente asimilara esto y no acaba de ser así. El CGAC es tan público como el parque de Bonaval e igual que disfrutas de un árbol del parque, puedes entrar y disfrutar de las exposiciones y eso me parecía interesante como último legado expositivo, que al final no va a ser el último porque voy a hacer una expo más.

M.M.:¡Cuéntanos!

M.V.H: ¡Ah! me han pedido que deje más programación y voy a hacer algo muy interesante, ¡me siento entusiasmado!. A mi me hubiera gustado trabajar antes sobre este tema. Estoy trabajando sobre la edición fotográfica en España y Portugal, algo que está viviendo un momento muy importante.

M.M.: Tienes un proyecto de crítica en Facebook llamado Critical Memory https://www.facebook.com/criticalmemory?fref=ts en el que invitas a diferentes agentes del sector a elegir una obra y comentarla ¿cómo decidiste crear este proyecto?, ¿qué papel cumplen las redes sociales en el trabajo crítico?

M.V.H: ¡Esto ni siquiera es un proyecto!, surge del aburrimiento de mi vida solitaria en Santiago y resulta que descubrí Facebook para compensar esas horas que estoy sólo. Es un modo de hacer el medio más interesante más allá de nuestras vidas privadas. En los últimos tiempos no he podido dedicarme mucho a esto pero si que me sorprendió esta capacidad de que, a pesar de todo, las redes sociales te permiten activar contactos distantes y quizás continúe con ello. Hace mucho tiempo que no he pedido colaboraciones, como son cosas muy cortas la gente se anima. Cuando era joven editaba una revista física que nos costaba tanto dinero y trabajo… y es curioso como ahora con Internet todo se puede resolver tan rápido.

M.M.: y es crear contenidos de calidad en un entorno asociado con el entretenimiento y con la extrema heterogeneidad …

M.V.H: Si, es interesante, me permito mucha libertad, me apetece publicar algo y ya está. Aquí en el centro publicar imágenes esta sujeto a derechos y es algo que la gente no comprende, que no podemos colgar imágenes de las obras de la colección. El 80 % esta protegida por el VEGAP y hay que pagar. La gente piensa que es por desidia pero para hacer una invitación nosotros tenemos que pagar los derechos. En las redes sociales esto no ocurre, todo es publicable. Las redes sociales tienen lo mejor y lo peor. Hay que fomentar que la gente sea más crítica y en Internet tienes que ser tres veces más crítico que en la vida real.

Pabellón Ciccillo Matarazzo ubicado en el Parque do Ibirapuera de la ciudad de São Paulo, Brasil. Edficio proyectado por Oscar Niemeyer en 1951 que actualmente acoge la Bienal de São Paulo.

M.M.: Se acaban de hacer públicos los representantes para la 56ª Bienal de Venecia de 2015. El artista João Louro representará a Portugal con un proyecto comisariado por la crítica y comisaria española María de Corral y Martí Manen lleva a Venecia a Francesc Ruiz, Cabello/Carceller y Pepo Salazar. ¿Qué criterio de selección de artistas y comisarios debe primar?, ¿un evento cómo este no supone una espectacularización de la cultura?

M.V.H: Yo no voy a discutir el modelo en sí. Yo fui comisario del pabellón portugués en la Bienal de São Paulo en 2002 y fue el último año que se hizo de ésta manera. Después de varias décadas han decidido abandonar el modelo de representaciones nacionales que todos sabemos que es del siglo XIX y, en abstracto, es algo absolutamente obsoleto. Que en São Paulo hicieran esto me parece muy bien. Un edificio enorme de Niemeyer, pura modernidad que tienes que compartimentar...¡una locura!. En Venecia tienes esta característica única donde los pabellones nacionales son entidades físicas que ganaron terreno como barrio, ahora casi es un crimen derruir todo eso, aunque el de Portugal es inmaterial, no tiene pabellón en los Giardini y suele alquilar un Palazzo. En Venecia tienes proyectos de todas partes del mundo y siempre encuentras algo que te sorprenda y emocione. Siendo así en Venecia admito el funcionamiento por pabellones. Alemania, por ejemplo, ha intentado quebrar esa rigidez invitando a artistas que nos son alemanes, ahora se puede eludir ese problema…otra cosa es la selección y ahí tengo que decir que el caso portugués es una vergüenza, por más que se haya retrasado el tema en España, se ha hecho un concurso y ha ganado el mejor, y ese debe ser el modelo, el más justo y eficaz. Estados Unidos nombra un museo que es quien gestiona todo, en Inglaterra el British Council, y en Portugal nadie sabe nada, es una opacidad, públicamente no se conoce, pero privadamente todo el mundo lo sabe. Es algo muy feo.

M.M.:Si, es curioso, María de Corral en el pabellón portugués…

M.V.H: Es que ni siquiera se designa a un comisario, es casi el artista el que escoge…

M.M.: Ahora que termina esta etapa de tu carrera ¿cómo enfocas tu futuro?

M.V.H: ¿Dónde? no sé. Sé a partir de dónde, de casa. Mi deseo vital es volver a casa. Yo siempre he tenido experiencias muy diferenciadas en términos laborales, mi constante es esa, trabajar a partir de cualquier postura, institucional o independiente. Me gusta tener ese doble perfil, ser un comisario que también trabaja en determinada precariedad… nunca fue mi ambición ser director de museo como carrera y punto. No como otros que desde jóvenes solo han pensado en eso, acaban un contrato y ya piensan en el siguiente, yo no; ¡podía haber continuado aquí!, yo me presente a un concurso que decía que eran cinco años pero mi contrato legal no tenía limite temporal. Pero desde el primer día tenía claro que iba a estar aquí los cinco años y que luego iba a volver a casa. Esto significa volver a la condición de trabajar en arte con otras circunstancias, pero con la misma pasión e interés.

Tengo un proyecto de comisariado pendiente, otro para la edición de un libro que se lo debo al primer director de Serralves, Fernando Pernes. Antes de venir al CGAC Serralves me habían invitado a hacer una edición crítica de su trabajo y aquello quedó en un limbo, es algo que me interesa mucho, fue mi mentor espiritual; Él fue una figura clave en los 60-70 en la crítica de arte de Portugal... Lo que quiero es trabajar con gente que me sorprenda…

M.M.:Para terminar un pequeño juego. Dos ideas que asocies rápidamente a estos nombres del mundo del arte.

M.M.:Dora García. M.V.H.: Rigor / Concepto
M.M.:Miquel Barceló. M.V.H.: España / Sol
M.M.:Harald Szeemann. M.V.H.: Innovador / Elocuente
M.M.:Picasso. M.V.H.: Único / Siglo XX
M.M.:Ignasi Aballí. M.V.H.: Amigo / Grande
M.M.:Vicente Todolí. M.V.H.: Idem / Idem
M.M.:Juan Luis Moraza. M.V.H.: Acaparador / Complejo
M.M.:Carlos León. M.V.H.: Joven / Tradicional
M.M.:Yoko Ono. M.V.H.: Culpable / Experimental
M.M.:Soledad Lorenzo. M.V.H.: Profesional / solidaria

La entrevista termina precipitadamente. A ambos se nos ha hecho tarde. Recogemos el aparataje tecnológico y salimos pitando por las escaleras interiores, las que desembocan en la librería, que aún resiste el paso del tiempo y de la crisis. Pienso que ha sido un entrevistado generoso y que retrospectivamente su labor en el centro será recordada con respeto. En su programación hubo luces como Jeff Wall, Bas Jan Ader, Gilberto Zorio o Esther Ferrer y también alguna sombra como aquella expo de un famoso productor audiovisual gallego que ahora ya casi ni recordamos. Gajes del ser humano.

Foto de portada: Miguel Von Hafe con obra de Dora Garcia @ CGAC (Centro Galego de Arte Contemporánea). Foto de Vítor Mejuto.