P L É T O R A #3

Reír boca abajo

Una conversación con Chelo Matesanz y Chus Martínez Dominguez

Con motivo de la exposición de la artista Chelo Matesanz (Cantabria, 1964) As miñas cousas en observación comisariada por Chus Martínez Dominguez para el CGAC e inaugurada el pasado 4 de abril, reproducimos aquí la conversación abierta entre nuestro equipo editorial, la artista y la comisaria.

Chelo Matesanz. As miñas cousas en observación
Exposición en el CGAC

Comenzamos hablando sobre cómo presenta este proyecto expositivo la trayectoria de Chelo Matesanz. Chelo apunta que esta exposición es una revisión de su trayectoria pero puntaliza junto con Chus que es una revisión contemporánea. "Si hubiese sido en otro momento, la lectura hubiese sido totalmente otra. La exposición está radicalmente contextualizada en este momento".

Este proyecto está trabajado muy a dos manos entre comisaria y artista, ¿Cuándo y en qué modo comenzasteis a trabajar juntas? Nos encontramos a raíz de un encuentro de trabajo en el proyecto Marxes e Mapas, en el Auditorio de Galicia, a partir de ahí, comenta Chus, empecé a sentir un gran interés por el trabajo artístico de Chelo. En principio me interesó como artista que trabaja en el contexto, además de ser profesora en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra ya desde hace casi 25 años. A partir de ahí me plantee la posiblidad de hacer una exposición sobre su obra, ese planteamiento acabó formalizándose en esta exposición, una retrospectiva no histórica, como nos gusta llamarla a las dos.

As miñas cousas en observación, por encima de todo habla de arte, que es lo que hace para mí, continúa Chus, el trabajo artístico de Chelo. Por encima de un tema, en esta exposición, lo que se presenta es una reflexión sobre la propia práctica artística, de ahí la selección de obras. No existe un orden cronológico, en ella conviven piezas fechadas en un periodo amplio que va desde los años noventa hasta 2013. El montaje expositivo se organiza en torno a cuatro espacios no marcados pero sí presentes en el discurso. Estos cuatro espacios hacen referencia a una actitud o emoción con la que te has de acercar a esas obra, remarca Chelo, que continúa: No están indicados para no imponer una lectura concreta, de hecho, pueden girar y provocar una reflexión posterior pero forman en todo caso parte de la estructura de la exposición. En esos giros están comprendidas cuestiones como el humor, el juego participativo y una referencia a la sexualidad más o menos directa o explícita. Sin demasiadas explicaciones uno puede ir averiguando el proceso del trabajo artístico y hasta qué nivel de profundidad quiere entrar. El proceso de elaboración , de creación, está muy presente en cada una de mis obras. También el humor en relación siempre con el dolor, algo así como una tragicomedia muy propia, según mi visión, de Galicia. De hecho, algunas de mis obras, en las que aparece la figura del Peliqueiro son de mediados de los años noventa y son fruto directo de mi primer encuentro con el carnaval de Pontevedra. En relación a esta cuestión del humor y del dolor me interesa explorar hasta dónde soy capaz de llegar. Hasta dónde te puedes reir de determinado dolor y luego sentirte o no culpable de esa risa. Por supuesto, comenta Chelo ante una insinuación hecha por nuestra parte sobre la conexión de ese efecto de culpa con cierto sentimiento católico, esto está directamente relacionado con mi educación católica, con una formación propia del ser humano que tiene que ver más con lo epocal. En relación a la educación yo me planteo retos que me conducen hasta cierto límite entre lo enseñado y su puesta en cuestión.

Chelo, nos parece que la distancia, necesaria en todo caso para que exista el humor, forma parte de manera muy íntima de tu propuesta estética, ¿Esto es así? Sí, nos contesta Chelo, soy muy consciente de los juegos de distancia. Existen unos prinicipios muy arraigados de lo que se supone que es y piensa el artista y lo mismo respecto al espectador que además puede adoptar una postura de defensa, de complicidad o de omisión. En cuanto a lo que se refiere al posicionamiento del artista, yo lo veo constantemente en mis alumnos de la facultad, aclara Chelo, existe a mi modo de ver una homogeneización de los soportes y de los registros. Se va perdiendo por parte de los artistas más jóvenes el acercarse a los objetos de manera más directa, ya que habitualmente trabajan sobre una pantalla plana. Con esta exposición yo propongo volver a acercarse a esos principios básicos del arte. Chelo puntualiza, se agradece la vuelta a la cuestión objetual, al detenimineto y no solo al icono, a cómo está construído ese tema. Eso puede ser interpretado como cierta "vuelta al orden" le apuntamos, a lo que Chelo contesta: yo soy muy académica, me rijo por los principios básicos de la formación y de la construcción de la obra de arte en la presentación.

Después de 30 cartones de tabaco rubio.
Chelo Matesanz, 2002. Colección del CGAC

Mi trabajo, continúa, es muy material y epidérmico. En determinado momento, los soportes eran políticos; cuando decides coser, como yo lo he hecho, siendo una artista de mi edad, el soporte es político, pero si decides coser en un momento como el actual, la cosa no está tan clara. Actualmente la plástica ha asumido la costura como metaplástica de la pintura. En un principio, antes de decidirme por la costura, opté por un pegado de volúmenes cosidos pero ese pegado acabó transformándose en constura a finales de los años ochenta. En los primeros noventa lo textil era una cuestión generacional. Yo tenía una férrea y hortodoxa educación en el conceptual, fruto de ese apredizaje es una clara determinación en las decisiones formales: cuando decides coser, solamente coses. Otra cuestión fundamental en mi trabajo es el proceso. El procedimiento de la costura ha pasado en mi obra por varias etapas, desde el rechazo hasta la asunción total. Existe una coherencia en el proceso sea para rechazarlo o para asumirlo. En ocasiones veo a algunas artistas que deciden ponerse a coser simplemente para contextualizarse, por conveniencia de posicionamiento para sus incipientes carreras. En muchas ocasiones se le pide a los artistas, a una edad muy temprana, que se comporten como artistas adultos desde el pimer momento, provocando así una pérdida de interés por el error. Fruto de esa presión se toman decisiones no siempre acertadas. Al respecto, en relación con la cuestión del error, Chus, comisaria de la exposición explica: Las salas expositivas que tenemos deberían dar un mayor margen para la experimentación, no parece del todo pertinente exponer a un artista recién licenciado en un espacio como el CGAC.

Chelo continúa: Es necesario que exista un espacio para la crítica. Cuando yo me formé, en la Facultad de Bellas Artes del País Vasco, había un contexto artístico en el que la crítica era muy rígida y muy dura. Cuando hacías una exposición todos la veían y todos la criticaban. Es absolutamente necesaria la recuperación de la crítica y del debate artístico. Necesitamos más trabajo de reflexión sobre el propio objeto.

Resulta curioso que identificando el contexto en el que te formaste, un entorno sólido, abstracto, formal y masculino como el oteiciano, tu obra sea tan rosa, tan blanda y con tanta tela y pelito, bromeamos con Chelo, a lo que ella nos contesta: Sí, mi contexto de formación era el de la escultura vasca radical, dura y estricta, por eso yo y el grupo más afin de mi generación, entre ellas Ana Laura Alaez, hacemos ahora todo lo contrario. Es lo que ocurre, cuando matas al padre. Además éramos un grupo de mujeres que no nos sentíamos demasiado identificadas con los estereotipos feministas del momento y adoptábamos otras posiciones que fueron interpretadas como frívolas. Pero en realidad más que frívolas eran un estar de vuetla, una manera de reirse de todo aquello, puntualiza Chus. Pero esto no era una cuestión política, apunta Chelo retomando el hilo de la conversación, era una cuestión generacional y una apuesta por el humor en un contexto como el feminista español de aquella época. Aún hoy, ese humor, sigue molestando. Parece que se es más correcto en la distancia.

Chelo Matesanz. As miñas cousas en observación
Vista de la exposición | Manuel G. VIcente

En mi caso, relata Chelo, he pasado por un proceso en el que he tenido que deshacerme de ciertas conquistas formales. He asumido la aceptación de la tela como sustituta de la pintura y como una recreación del procedimiento. Ha habido distintas etapas. En los años noventa en el contexto español no se ha sabido mantener a los artistas a través del tiempo, mucho menos a las artistas mujeres. Ahora, algunas mujeres se acercan a los procedimientos del feminismo como una mera cuestión de conveniencia. Es necesario conocer y trabajar en el procedimiento, eso exige ser muy estrictos en el análisis. Y con análisis me refiero al análisis del proceso creativo del artista, a la contextualización de su trabajo.

Hablanos del taller que estás impartiendo estos días aquí en el CGAC. "La sexualidad metafórica" se llama, contesta Chelo, a lo que Chus, la comisaria, apunta: el formato de taller de artista nos da la posiblidad, dentro del proyecto expositivo de trabajar de una manera mucho más directa, recorriendo y analizando las piezas desde dentro. En este caso se trata de un recorrido por la sexualidad a través de las metáforas del lenguaje simbólico del arte. En un taller práctico como este, explica Chelo, me apasiona el hecho de tratar con toda clase de públicos, especializados y no especializados, puesto que se trata de construir piezas con ellos, que después pasarán a formar parte de la exposición y para este tipo de planteamiento, un tema como la sexualidad motiva mucho la participación. Con estas dinámicas me interesa presentar el arte como una herramienta de conociniento del mundo y del contexto, más proclive a la experimentación. Este público no especializado me parece fundamental.

Guste o no guste, parezca mejor o peor, lo que no podemos negar, apuntamos desde Plétora, es la pertinencia de un registro como el de tu trabajo artístico aquí, en el interior de un centro de arte contemporáneo como este, más bien lánguido y afeado por su histórica falta de operatividad y de conectividad general. Ese registro nos parece además pertinente no solo en cuanto a la esética y a la actitud humorística sino al tipo de artista a la que tú representas: mujer, residente y activa en el contexto más próximo, en el primer estadio de madurez de su carrera ¿Lo crees así? Una oportunidad como la que he tenido yo aquí, de trabajar con Chelo, en el CGAC, es fundamental para una artista como ella, que en Galicia no ha sido reconocida, apunta Chus. Deberían programarse muchas más exposiciones y conexiones para que los artistas que trabajan aquí pudieran hacerlo también fuera. Lo considero muy necesario y positivo, añade Chelo, máxime cuando aquí, en el circuito artístico institucional, un contexto de autocrítica e investigación no existe.

Taller "Sexualidad Metafórica"
La artista Chelo Matesanz junto a los alumnos y alumnas inscritos en el taller impartido en el CGAC