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  • ZTC El control del control

    La utilización de los múltiples sistemas de control disponibles en la actualidad genera una serie de problemáticas indisociables a su propia condición reguladora: por un lado, los límites del control, qué es lo queda fuera del mismo y quién lo decide, y por otro, quién controla a los que nos controlan en los casos en los que, como comentaba José Ángel Brandariz en el debate-presentación de este proyecto, no seamos nosotros mismos los que estemos detrás de las cámaras.

    La sociedad del control ha generado múltiples formas de vigilancia que se han instalado de una manera silenciosa en nuestra vida diaria, convirtiendo su uso indiscriminado en la ciudad en una cuestión plenamente asumida por la opinión pública. Estas herramientas han sido hábilmente asociadas a la seguridad y a la protección del “buen” ciudadano, basándose sencillamente en la máxima de que “si no tienes nada que esconder, no tendrás ningún problema porque de nada se te acusará”, fomentando así que los ciudadanos pasemos a ser colaboradores activos, domesticados, sacrificando nuestras libertades en busca de una siempre creciente necesidad de seguridad. Pero, ¿somos capaces los individuos de prever el devenir de estos sistemas de control? ¿hasta dónde llegaremos para intentar eliminar esta constante sensación de miedo mediante las tecnologías de vigilancia?

    En cualquier momento histórico, los totalitarismos han intentado dominar sus contextos con los medios y estructuras de control de las que disponían, con la propia arquitectura o incluso con operaciones urbanísticas, como el París de Haussman de finales del Siglo XIX, o los Sventramentos realizados en Roma por Mussolinni, donde la eliminación de los tapones urbanísticos era una estrategia eficaz para facilitar la dispersión de las fuerzas y evitar las barricadas, y de paso, recalificar amplias zonas centrales de las ciudades para facilitar la consolidación de las industrias inmobiliarias
    emergentes. En este sentido, el desarrollo tecnológico ha venido simplemente a facilitar la proliferación de estas estrategias de control de una manera masiva y tendente a la deslocalización.

    La instalación masiva de estos dispositivos en la ciudad, junto al desconocimiento general de su situación (únicamente indicada en algunos casos por la cartelería legalmente obligatoria), privatiza muchos de los espacios urbanos supuestamente públicos, ya que de alguna forma se convierten en propiedad temporal de aquel que está al otro lado de la cámara, sea un organismo público o, en la mayoría de los casos, un privado. Cada vez que un comerciante sitúa una videocámara enfocando a la calle para sentir mayor seguridad está convirtiendo un fragmento más de la ciudad en privado, ya que en cierto sentido se está adueñando de la imagen de lo que allí suceda. Una cuestión que no es tan superficial como parece. Ya se está empezando a debatir acerca de lo que pasará cuando gobiernos y empresas puedan hibridar los big data que producimos 24/365 a través de todos nuestros dispositivos electrónicos, el reconocimiento facial a través de la videovigilancia, y las nuevas leyes de supuesta seguridad ciudadana.

    La instalación de Ergosfera en la Zona “C” de Santiago de Compostela, Zona Temporalmente Controlada, es un escenario físico controlado 24 horas por dos cámaras de videovigilancia situadas en el centro de la sala, pero manteniendo ciertas zonas ocultas a la retransmisión de las imágenes. Mediante el marcaje de los límites de las áreas capturadas por las cámaras, el visitante puede decidir su participación voluntaria, su exposición consciente a unos ojos extraños que le miran, utilizando las cámaras en lugar de ser utilizado por las mismas.La existencia de estas dos zonas diferenciadas en los espacios públicos de la ciudad podrían llegar a producir ciertas transformaciones de algunos usos urbanos a escala micro, ya que esos nuevos límites por ahora virtuales, al localizarse en el espacio, pasarían a formar parte de cada decisión a la hora de comportarse o frecuentar un espacio u otro [1] Por otra parte, este tercer espacio “virtual”, inclasificable como público o privado, por ser físicamente público pero incapaz de garantizar la libertad y el anonimato propios de su condición, ha generado ya múltiples respuestas e investigaciones como forma de enfrentamiento a esta nueva condición urbana proliferante, tanto en lo que se refiere a métodos de inhabilitación de cámaras, como de enmascaramiento personal para protegerse de sus efectos.

    En este sentido, la guía de inhabilitación de cámaras de videovigilancia [2] es una recopilación de métodos activos y pasivos de evasión a las grabaciones que, a modo de caja de herramientas, recoge las diferentes estrategias ideadas por ciudadanos en todo el mundo para, frente a una opinión pública mayoritaria conforme con su aparición y control del espacio público, generar una presencia activa que manifieste un claro desacuerdo con lo establecido. Controlar lo que se investiga sobre los instrumentos de control es una manera de ejercer doblemente ese poder. Esta investigación y sus múltiples productos (instalación en la Zona “C”, cartografía del Santiago videovigilado, guía de métodos de inhabilitación de cámaras, aportaciones al debate por parte de varios expertos y webs generadas) podría ser un proyecto de investigación académico, pero sólo ha sido posible su producción, aunque de una forma limitada, en un contexto cultural o artístico, probando así que aún quedan ciertas estructuras sociales donde el debate control-libertad puede seguir desarrollándose. ¿Cuánto tiempo podremos mantener abiertas estas fisuras sin imaginar e implementar nuestros propios mecanismos de control al control?


    [1En el trabajo de William H. Whyte “The social life of small urban spaces” se muestra la influencia de la forma y de los límites del espacio público en los movimientos de la gente.

    [2La guía de inhabilitación de cámaras no formó parte de la exposición en la Zona “C” de Santiago de Compostela (Noviembre 2013 - Febrero 2014), ya que, al igual que dos de los textos que acompañaban a las fichas, no se permitió su difusión en la sala de manera física. Sin embargo, todo el material producido se puede consultar y descargar libremente en la web del proyecto: ztc.ergosfera.org